Mi vecina Basilisa olé ya,
sólo piensa en San Antonio
y de continuo le pide, olé ya,
que le conceda un buen novio.
Pero
es preciso que tenga
una pupila especial,
más la joven Basilisa
no piensa más que en llorar.
Basilisa,
Lisa, Lisa,
Basilisa, lisa está.
Está lisa Basilisa
Por delante y por detrás.