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Caputre
Sorbus
aucuparia |
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| Elaborado
por Ricardo G. Llombera |
Familia:
Rosaceae.
Etimología:
Sorbus, era el nombre dado por los romanos a este árbol
y otros semejantes; se cree que puede derivar del latín
“sorbeo”: tragar, pues sus frutos son comestibles,
o del celta “sormel”: manzana áspera,
también en alusión a su pequeño fruto. Aucuparia
proviene del latín “aucupor”: cazar
aves, puesto que los pájaros se alimentan con sus frutos
y los cazadores solían esperarles bajo el árbol
o les ponían los frutos de cebo (de ahí la denominación
de serbal de los cazadores).
Distribución:
Especie ampliamente extendida por Europa y Asia boreal y occidental.
En España aparece en la mitad septentrional, principalmente
en los pirineos y la zona cantábrica
Hábitat:
Crece fundamentalmente sobre sustratos ácidos, acompañando
a los abedules en la alta montaña y a las fayas un poco
más abajo, siendo habitual incluso entre los rebollales
y en bosques mixtos. Prefiere suelos frescos y soporta bien las
laderas
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pedregosas
y húmedas. Tolera el frío, pudiendo resistir heladas
de hasta -25ºC. Puede habitar en altitudes de hasta 2.000
m.
Descripción:
Árbol que no suele superar los 10 metros. El crecimiento
es bastante rápido durante el corto periodo de tiempo favorable
en la montaña, pero su longevidad es más bien corta.
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Tronco:
Generalmente recto hasta su ramificación, a media altura.
Corteza: Lisa y gris plateada en
los ejemplares jóvenes, después se hace algo más
parda y, finalmente, un poco reticulada
con pequeños salientes escamosos
Copa:
Sus ramas ascendentes dan una copa
ovoide,
abierta y a veces irregular.
Ramas:
Las
ramas son ascendentes.
Yemas: Muy
patentes, grandes,
entre 15 y 17 mm, con el ápíce
curvado y las escamas muy pubescentes.
Hojas: Hojas
caducas,
alternas,
compuestas
imparipinnadas,
con 11 a 17 foliolos largos y con el margen
aserrado
con innumerables pequeños dientes,
a excepción de su base; el tamaño de la hoja es
de unos 20 ó 22 cm de largo por
11 ó 12 de ancho, y el del folíolo
hasta 5-6 cm de largo por 1,5-2 de ancho;
los foliolos son pubescentes al principio, en primavera, por el
envés,
luego glabros.
Su color es verde oscuro por la parte superior
y verde azulado por la inferior.
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| Floración:
Florece entre los meses
de mayo y junio.
Flores:
Blancas, hermafroditas,
de poco más de medio centímetro de diámetro,
con 5 sépalos,
5 pétalos
y numerosos estambres,
de olor desagradable y agrupadas en corimbos
de 11-15 cm de diámetro en el extremo de las ramas. Son muy
semejantes a las del Mostajal (Sorbus aria). |
Frutos y
semillas:
Aparecen en los mismos grupos en septiembre-octubre;
son casi esféricos, de hasta 1 cm de diámetro, lisos
y de color rojo brillante. Después
de la caída de las hojas permanecen en el árbol
mucho tiempo, doblando con su peso las ramas en que se asientan
y constituyendo un excelente alimento para la avifauna, principalmente
mirlos, que ayudarán en la diseminación de las semillas.
Son comestibles.
Especies parecidas: Es
un árbol muy parecido al Sorbus aria, Mostajal,
tanto cuando están en flor como orlados por sus frutos
rojos, pero del cual se distingue
fácilmente por la hoja, que en el caso de S. aria
no es compuesta, sino que está formada por una sola lámina
con el haz verde y el envés muy diferente por su tonalidad
blanquecina, aunque pueden formar híbridos entre ellos
de difícil clasificación.
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Recolección:
Se recolectan los frutos y las flores.
Propiedades medicinales: Lo
más efectivo son sus frutos, que tienen propiedades astringentes
y antiescorbúticas por su alto contenido en vitamina C;
también se usa contra las hemorroides. Los
frutos aún verdes contienen ácido tartárico;
cuando maduran contienen sorbitol, pectina, ácido cítrico,
ácido málico, ácido succínico y flavonoides.
Debido a su contenido en taninos, dan buenos resultados en el
tratamiento contra las diarreas y colitis, tanto agudas como crónicas.
Esta acción astringente se ve compensada parcialmente por
el contenido en pectina, que ejerce un suave efecto laxante. El
efecto de esta acción combinada es de
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regulación
y normalización del tránsito intestinal.
Está recomendado su uso en caso de enfermedades febriles,
gripes, catarros, agotamiento y para las menstruaciones dolorosas.
Precauciones:
Las semillas, debido a sus contenidos en glucósidos
cianogénicos, en contacto con el agua producen ácido
prúsico, muy tóxico; en pequeñas
dosis produce estimulación del sistema respiratorio, pero
en dosis más altas causa fallo respiratorio, por lo que
es conveniente retirar las semillas al usar el fruto como medicina
o alimento.
Se deben usar los frutos con moderación,
pues pueden llegar a provocar irritaciones, vómitos, inflamación
gastrointestinal y dilatación de las pupilas, pero una
vez cocidos, pierden su toxicidad y se pueden utilizar para hacer
compotas o mermeladas.
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Usos:
Infusión: Las flores se suelen utilizar para fabricar
una bebida calmante que se consume como una especie de té,
con efectos parecidos a la tila
Aplicaciones culinarias: Únicamente se debe consumir
los frutos cuando estén bien maduros, lo cual se reconoce
fácilmente porque se vuelven más oscuros y blandos.
Si se comen cuando aún no han madurado completamente dejan
un fuerte sabor áspero y resultan irritantes. Con un puñado
de frutos al día, es suficiente para producir su efecto terapéutico.
Compota: La dosis
normal de compota es de 3 a 5 cucharadas diarias.
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El aguardiente de estos frutos se usa para fabricar el vodka ruso.
La madera es bastante clara,
de casi blanca a pardo-rosada, dura, fuerte, tenaz, compacta, densa,
textura fina y hermosa por sus bellos y delicados dibujos. Además
es resistente al desgaste, por lo que se usa para rodillos, husos,
puntas o ejes de molino y mangos de herramientas. Es muy apta para
tornear y para trabajos de talla y ebanistería, pues tiene
un acabado y un pulido muy bueno.
Sus ramas se usaban en cestería.
Posee gran cantidad de taninos por lo que usó para curtir
pieles. |
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Curiosidades:
Una interesante utilidad de su corteza, ya abandonada, consistía
en hacer recipientes con trozos a modo de bandas cosidas en la
que se almacenaban arándanos que se conservaban frescos
durante mucho tiempo.
Este árbol también se suele utilizar para afianzar
suelos inestables en las cuencas torrenciales, dada la fortaleza
y penetración de sus raíces y la facilidad que tienen
para rebrotar de cepa y raíz.
Se le consideraba un árbol
mágico y asociado a la adivinación. Su madera era
utilizada para fabricar varitas y amuletos. Al igual que las varas
de avellano, se han empleado para localizar agua. Se usaban sus
hojas entre los pliegues de la ropa, con fines protectores.
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