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Plantago lanceolata
Elaborado por Ricardo G. Llombera
 

 

Familia: Plantaginaceae.

Etimología: Plantago deriva del latín planta (pie) y ago (parecer), por la forma que sus hojas presentan en algunas variedades.

Distribución: Se distribuye por toda Europa y norte y centro de Asia. En la península ibérica por todo el territorio, salvo el SE semiárido.

Hábitat: Es fácil encontrarla en zonas más o menos húmedas, en prados de siega, ribazos, terrenos calcáreos, bordes de caminos, hasta los 1900 m de altitud, del piso montano principalmente. No está presente en suelos muy fertilizados (nitrogenados).

Descripción: Es una planta herbácea vivaz y perenne perteneciente a la familia de las plantagináceas, que comprende unas 450 especies, casi todas pertenecientes al género plántago. Algunas especies de este grupo de plantas se caracterizan por tener un alto contenido de mucílago en sus semillas, además de un glucósido llamado aucubina.


Raíz:
Tiene un rizoma corto del que brotan algunas raíces de casi 1 cm de grosor y con muchas otras raicillas de color amarillo.

Tallo: Los tallos florales alcanzan 30-50 cm de altura, y no están ramificados.

Hojas: Son características las hojas que forman una o varias rosetas basales, que pueden medir de 2 a 30 cm de largas por 0,5 a 3,5 cm de anchas (cinco veces más largas que anchas). Son lanceoladas, enteras o escasamente dentadas, con 3-7 (normalmente 5) venas o nervaduras longitudinales gruesas y bien marcadas que se estrechan y

continúan en el pecíolo, pubescentes o seríceo-lanosas, ocasionalmente concentrada en los nervios principales, sésiles y con un pecíolo acanalado tan largo como la lámina.

Floración: De marzo a octubre.

Inflorescencia: De 1 a 20 por individuo (o ramificación), generalmente del doble de la longitud de las hojas; pedúnculo acanalado, más o menos densamente piloso, con pubescencia más abundante en la base del raquis, de 15 a 80 cm de largo.

Flores: Las flores se disponen en cortas espigas en el

extremo de un tallo estriado que mide de largo aproximadamente el doble que las hojas y que tiene 5 surcos longitudinales y una pubescencia más o menos adpresa, sobresaliendo claramente por encima de las hojas. Las espigas son muy densas con flores muy pequeñas de color blanco o amarillento y miden entre 0,5 y 5-8 cm; las flores son tetrámeras, actinomorfa, bracteadas y hermafroditas. Las brácteas, de 2,5-3,5 mm, son ovales y glabras o poco pelosas; los sépalos del tamaño anterior son también poco pelosos, por lo que la espiga no tiene un

aspecto lanoso; son persistentes y el anterior es connado en la mayor parte de su longitud, pero tiene sus nervios separados. La corola es gamopétala y escariosa, forma un tubo de 2-3 mm, glabro, con lóbulos de 1,5-2,5 mm, lanceolados a ovados y glabros, patentes o reflejos. Los estambres se insertan en el tubo de la corola de la que sobresalen por encima (exertos) y en su extremo están las anteras blancas o amarillentas, bien visibles al madurar la flor.

Frutos y semillas: El fruto es una cápsula oblongo-ovoide de 3-4 mm, con dehiscencia transversal, con 1-2 semillas por cápsula, en forma de barco, cóncavas de unos 2 mm de

longitud, superficie casi lisa, punticulada, lustrosa, de color ámbar o marrón oscuro.

Característico: Llaman la atención los largos estambres sobresalientes de las flores, que al principio son blanquecinos y después se tiñen de ocre.

Especies parecidas: Plantago major. Estas especies se diferencian por la morfología de las hojas, así como por la longitud y aspecto del eje florífero. Siendo así, a la planta que nos ocupa se la apellida “lanceolata” por tener sus hojas parecido de hierro de lanza, con una longitud 5 veces mayor que su anchura, mientras que la P. major las tiene ovales, con una longitud menor que 3 veces su anchura. Por otra parte, normalmente tiene 5 nervaduras en las hojas, motivo por el que se la denomina “chico” en contraposición a P. major, “mayor”, que suele tener 7 nervaduras. Además, el eje florífero es mucho más pequeño que el de P. major, y los estigmas son de color blanco-amarillento en contraposición al color lila que con el tiempo se vuelven amarillentos de aquella.

Recolección: Interesan sus hojas sobre todo, aunque se pueden encontrar principios activos en la raíz y las semillas, por lo que toda la planta es de utilidad desde el punto de vista médico. Las hojas se recolectan en verano y se ponen a secar en capas finas, a la sombra o en un secadero; es importante que no se oscurezcan con el secado ya que pierden parte de sus propiedades.
Propiedades medicinales: Es un buen remedio para el sangrado ya que frena el flujo de sangre y acelera la reparación del tejido dañado, toda vez que las hojas contienen mucílago, taninos y ácido salicílico.
Tanto en las hojas como en la raíz y en las semillas encontramos el glucósido que antes mencionábamos, se trata de un iridoide llamado aucubósido o catalpol. Este principio por hidrólisis produce un dialdehído que actúa sobre las proteínas de los microorganismos, teniendo por tanto propiedades antibacterianas. Además, también aparecen mucílagos en las semillas, pectina, taninos y algunos azúcares. En la época de floración se encuentra un alto contenido en

ácido ascórbico. Un extracto de las hojas tiene propiedades antibacterianas. Son astringentes, demulgientes, medianamente expectorantes, hemostáticas y oftálmicas.
La planta tiene importante acción antiinflamatoria, balsámica, antitusígena, antihistamínica, cicatrizante, antipruriginosa, y antialérgica.
No se sabe a ciencia cierta a qué se debe el poder de la planta para sanar heridas, pues no se ha encontrado ningún principio activo relacionado, pero lo cierto es que resulta muy eficaz en úlceras, picaduras de insectos y heridas en general. Asimismo, el llantén chico constituye un buen remedio para el tratamiento de las afecciones de las vías respiratorias superiores, ya que no sólo favorece la expectoración sino que también protege las mucosas.


Usos:
Se usa internamente en el tratamiento de diarreas, gastritis, úlceras pépticas, hemorroides, cistitis. En decocción, jarabe o extracto fluido para bronquitis, catarros, sinusitis, asma y fiebres.
Externamente se usa contra inflamaciones dérmicas, úlceras y cortes; contra alergias, herpes y afecciones de los ojos. Las hojas calientes se usan como vendaje para heridas. Las semillas se usan contra gusanos parásitos.
En gargarismo alivia las anginas.
En colirio está indicado para conjuntivitis y la inflamación de los párpados.

Decocción: En 1/2 litro de agua se hierven 15 gr. de las hojas previamente desecadas; a los 20 minutos se retira del fuego, se filtra y se deja enfriar un poco. Tomar un vaso en ayunas como depurativo, tres tazas diarias como anticatarral.

Macerado: Entre 40 y 50 gr. de la planta en un litro de agua; se hierve un minuto y se deja en maceración durante 12 horas. Se bebe durante el día en vasos pequeños.

Cataplasma: A base de hojas frescas. Se recolecta un puñado más o menos grande, se machacan y se aplican directamente sobre las heridas o llagas.
Infusión para uso externo: Se puede hacer una infusión de la planta que se puede aplicar en forma de compresas, colutorios, baños oculares, gargarismos, etc.

Aplicaciones culinarias: Las hojas jóvenes son amargas y complicadas de preparar, ya que la fibra ha de quitarse antes de comerlas, pero las más jóvenes son las mejores para ello. Las semillas se pueden pulverizar y usar para añadir como aromas al pan, postres o tartas.

Curiosidades:
Se ha indicado su utilidad para conseguir la deshabituación al tabaco.
La industria farmacéutica se suele abastecer de cultivos en huerta o en pleno campo.
Tanto la lanceolata como la major,
crecen en terrenos calcáreos, en praderas y al borde de los caminos.
No existe un remedio más eficaz contra las picaduras de abejas y otros insectos que las hojas frescas de esta planta. El único problema es que cuando se produce la picadura hay que tener las hojas de llantén a mano por lo que un buen consejo es llevar unas tres o cuatro hojas frescas de llantén
que tanto abundan en nuestros prados, al iniciar un paseo por el campo. La forma de proceder es la siguiente. Se machacan dos hojas encima de una piedra plana golpeándolas con otra piedra hasta que el jugo empiece a salir. Se aplica inmediatamente sobre la zona o las zonas en las que hemos recibido las picaduras. Ello evitará que se produzca una gran hinchazón y apaciguará notablemente el dolor.
Sus flores no tienen néctar.
 
 
 
 
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