Manzanal
Malus domestica = Pyrus malus
Elaborado por Ricardo G. Llombera
 

El nombre en latín aceptado en la actualidad por la comunidad científica es el de Malus domestica, si bien existe gran cantidad de sinónimos, siendo entre éstos el de Pyrus malus el más habitual.

Familia: Rosaceae.

Etimología:
Malus deriva del griego meléa, -as, melus, malus -i, que era el nombre para designar a este árbol. Domestica, del latín domesticus-a-um, doméstico, de casa, domesticado.

Distribución: Especie oriunda de las regiones templadas de Europa y del Oeste de Asia y ampliamente repartido por todo el mundo, tanto cultivado como silvestre.

Hábitat: Prefiere los climas fríos y las regiones continentales y norteñas.

Descripción: Árbol caducifolio de talla media que no acostumbra sobrepasar los 10-12 m de altura. La copa suele ser redondeada y abierta.

Corteza: Agrietada y se desprende en placas.

Ramas: Son numerosas y se disponen casi en horizontal.

Yemas: Cónico-ovoideas, generalmente glabras pero ciliadas en los bordes.

Hojas: Las hojas son simples con el margen finamente serrado, entre aovadas y elípticas, con la base por lo general cuneada o redondeada, de unos 4-13 cm de longitud, de color verde intenso por el haz y densamente pubescente por el

envés. Tienen un pecíolo de 1-3 cm de largo densamente peloso. Al estrujarlas despiden un agradable aroma.

Floración: El manzanal florece de abril a mayo antes de la aparición anual de sus hojas.

Flores: Las llamativas flores son hermafroditas, aromáticas, de unos 2.5-4 cm de diámetro, tienen 5 pétalos blancos con frecuencia veteados de rosa, redondeados, con una uña de 1-2 mm; tienen 5 sépalos que presentan algunos dientes laterales y tomentosos por ambas caras y cuentan con 20 estambres amarillos. Surgen agrupadas en racimos de entre cuatro y ocho unidades al final de las ramas jóvenes laterales formando corimbos con los pedicelos muy pelosos.

 

Frutos y semillas: El fruto (manzana) es un pomo carnoso de más de 5 cm, con ombligos en los dos extremos, de color muy variable según las variedades, de las que se conocen más de mil. Su pulpa es jugosa y dulce y contiene semillas. La manzana suele madurar hacia el otoño.

Característico: Su fruto inconfundible, sabroso y dulce, así como sus hojas con el envés densamente peloso.

Especies parecidas: M. sylvestris, el manzanal bravo, que se distingue del cultivado (M. domestica) por presentar el envés de las hojas adultas y la cara externa de los sépalos glabros (peloso-tomentosos en la otra especie). Además, se diferencia porque su fruto es de color verde amarillento y tiene un sabor agrio.

Recolección: Se recolectan los frutos, la corteza y las flores.

Propiedades medicinales:
La manzana contiene del 12% al 15% de glúcidos (dextrosa, levulosa y sacarosa);

menos del 0,5% de lípidos y prótidos; minerales (potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro y muy escaso sodio); vitaminas A, B1, B2, C y niacina; ácidos málico, cítrico y salicílico; tanino, de acción astringente; pectina, sustancia hidrocarbonada de acción absorbente y antidiarreica; y gran cantidad de enzimas. Las manzanas poseen las siguientes propiedades:
Laxante: De los amplios usos de la manzana, rica en vitamina C, el más clásico y conocido es el derivado de sus propiedades laxantes, que han pasado a la medicina popular, en forma del producto denominado jarabe de manzana, utilizado para poner orden en los desarreglos intestinales.


Diurética y depurativa:
Por su capacidad de absorción de las toxinas intestinales, las manzanas dan buenos resultados en los eccemas crónicos de la piel, que en ocasiones son debidos a una autointoxicación del organismo. Además, facilitan la eliminación de ácido úrico, de urea y de otros residuos del metabolismo, por lo que convienen a los artríticos, reumáticos, gotosos, y a quienes padecen de cálculos urinarios. Por su bajo contenido en sodio (sal), las manzanas se recomiendan en la dieta de los

hipertensos, junto con el arroz, con lo que se obtienen muy buenos resultados en el descenso de la presión arterial y en la reducción de los edemas por retención de líquidos.
La manzana es un alimento ideal en enfermedades crónicas como: Afecciones digestivas y respiratorias, arteriosclerosis, artritismo, hepatopatías (afecciones del hígado), afecciones renales, obesidad, cardiopatías (afecciones del corazón), hipertensión.

La corteza del manzanal es tonificante, febrífuga y astringente. Se ha usado en sustitución de la quinina. Actualmente se emplea en enfermedades infecciosas como febrífugo y tonificante, así como en la fase de convalecencia.

Las hojas y las flores del manzanal son muy diuréticas y se recomiendan en caso de cálculos renales o de arenillas, de nefritis (inflamación de los riñones) y de hipertensión arterial.

Usos: Los aprovechamientos y usos de la manzana son comunes a todas las especies y variedades, por lo que lo indicado tanto aquí como en el apartado anterior es aplicable a la manzana con carácter general.

Culinarios:
Vinagre: se obtiene de su zumo un vinagre que se considera tiene propiedades muy beneficiosas para la salud. Está hecho con manzanas frescas trituradas o “mayadas” que han madurado naturalmente y cuyo mosto ha fermentado de forma espontánea, sin mediación química.

Jugo: un vaso diario de jugo o zumo de manzana en el desayuno, asegura una buena forma física; Se puede mezclar con jugo de limón o de zanahoria para obtener mejores resultados revitalizantes.

Medicinales:
Decocción: 2 manzanas troceadas puestas a hervir en un litro de agua, durante media hora; el líquido resultante, endulzado si se desea, se recomienda especialmente para los enfermos muy debilitados, antes de iniciar la dieta sólida.

Decocción de corteza: se prepara con 50-100 gramos de corteza del árbol por litro de agua; se toman de 3 a 5 tazas diarias como tonificante, febrífugo y astringente.

Decocción de hojas y flores: se realiza con 50 gramos por litro de agua; se toman 4 o 5 tazas diarias como diurético.

Jarabe: una forma artesanal de prepararlo era partiendo la manzana y cociéndola en agua ligeramente azucarada, dejando el brebaje resultante en reposo durante una noche, para tomar el líquido en cucharadas a la mañana siguiente.

Agua de manzana: se utilizaba en enfermos con calentura para calmar la sed y se preparaba cociendo 2 ó 3 manzanas con su piel y dándole de beber el líquido al enfermo en la cantidad que éste pudiere tolerar.

Pasta de manzana: se obtenía partiendo la manzana en trozos y golpeándolos con un mortero hasta conseguir una pasta fina, que se aplicaba en las zonas que habían recibido algún golpe.

El zumo de manzana fermentado es la sidra, una bebida muy popular y digestiva, que se suele beber muy fría.

Curiosidades:
A las fincas dedicadas al cultivo del manzanal se las denomina “pumará” o “pomará”.
Del manzano se obtenían tintes de color amarillo dorado y de tonos más pardos de su corteza. También era utilizada su madera para hacer madreñas, aunque en menor medida que la de otros árboles como el nogal, el chopo, el salguero, la faya y el avellanal; así como tarrañuelas (castañuelas) pues precisaban maderas duras.
Son muy conocidas y variadas las coplas que tienen al fruto de este árbol por protagonista, de los que se dan un par de muestras:

Coloradina y guapina
yo no quiero ser;
la manzana colorada
todos la quieren comer

¿quién te enseñó desde nino
a tener tan malas mañas,
que robas los corazones
como si fueran manzanas?.
 
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