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Ortiga
Urtica dioica
Elaborado por Ricardo G. Llombera
 

Familia: Urticaceae.

Etimología: Urtica deriva del latín “urere” que quiere decir quemar, en clara referencia a la sensación que deja la planta cuando uno la toca.
Dioica se dice de las plantas unixesuadas, es decir, que llevan los gametos masculinos y femeninos en individuos distintos.


Distribución: La ortiga es cosmopolita, ampliamente distribuida por Europa y las regiones templadas de ambos hemisferios; muy abundante en la cordillera cantábrica aunque se puede encontrar por toda la península, exceptuando las áreas más secas del SE.

Hábitat: Es una planta de tipo ruderal, por lo que su localización es bastante fácil. Aparece en cualquier lugar donde habite el hombre o el ganado, pues prefiere suelos ricos en nitrógeno y húmedos como corrales y huertos, siendo habitual a lo largo de caminos, de murias y carriles, en el campo o en la montaña, desde los 200 a los 2400 m de altitud.

Descripción: Planta dioica y vivaz que gracias a su rizoma vuelve a surgir año tras año. Tanto el tallo como las hojas se encuentran recubiertos por pelos

glandulosos que contienen ácido fórmico, que si entran en contacto con la piel desencadenan una reacción de tipo alérgico.

Tallo: Alcanza entre 50 y 150 centímetros. El tallo es erguido, de sección cuadrada, ahuecado en los entrenudos, escasamente ramificado y de color ligeramente rojizo o amarillento, que se halla recorrido longitudinalmente por una serie de surcos. Se encuentra recubierto por pelos glandulosos que en realidad resultan ser unas formaciones transparentes, afiladas, que se rompen al menor contacto con cualquier cuerpo extraño, clavándose en él y generando un intenso prurito. Los nudos tienen 4 estípulas libres, de 1-2 mm, de forma línear-lanceolada y de margen ciliado.

Hojas: Hojas opuestas en todos los nudos, pecioladas, de 4-12 x 2,5-8 cm, ovales, con la base cuneada o cordada, rugosas, con el borde aserrado y puntiagudas. Son de color verde oscuro y con el haz más o menos peloso, especialmente en los nervios, destacando multitud de pelos urticantes; el envés es híspido (órgano) cubierto de pelos muy tiesos y muy ásperos al tacto, casi punzantes).

Floración: Las flores aparecen a partir del mes de junio.

Flores: Las flores femeninas son pequeñas, inconspicuas y dispuestas en racimos axilares ramificados y colgantes de hasta 10 cm.

Las masculinas son de color amarillento con cuatro estambres amarillos, reunidas en inflorescencias pendulares o colgantes
más cortas, axilares y terminales. Al ser una planta dioica, unas producen flores masculinas y otras femeninas.
Todas tienen pelos urticantes.
Las flores tienen un perianto formado por 4 piezas, que en caso de las masculinas son iguales, además de 4 estambres; por el contrario, las femeninas tienen 2 piezas del
perianto más pequeñas, acrescentes, y un ovario ovoideo con un estígma con forma de glomérulo.

Frutos y semillas: El fruto es un aquenio de hasta 1 mm, de color pardo verdoso y seco.

Característico: La característica más conocida de esta planta es la presencia de pelos urticantes que produce una irritación con picor intenso en la piel cuando se la toca o roza.

Característico: La característica más conocida de esta planta es la presencia de pelos urticantes que produce una irritación con picor intenso en la piel cuando se la toca o roza.

Especies parecidas: Todo el mundo conoce la ortiga. Lo que ya no es tan conocido es que, al lado de la

Urtica dioica, que alcanza entre 50 y 150 centímetros y es la más común, suele crecer otra ortiga, la Urtica urens, de unos 60 centímetros y picadura más rabiosa que su hermana mayor. Además de en altura, se diferencia porque en sus inflorescencias aparecen tanto las flores masculinas como las femeninas. Ambas tienen idénticas propiedades. Sin embargo esta última es bastante más escasa y la cita oficial documentada más cercana es en la collada de Aralla.

Lamium Maculatum, llamada chupamieles o falsa ortiga, es una planta de hojas muy similares, pero más pequeña y aunque suelen crecer juntas, se diferencian por sus flores vistosas, muy distintas.

Recolección: Tomando siempre las precauciones necesarias para evitar su molesto picor, claro está, su recolección es bastante fácil. El secado debe realizarse lo más rápidamente posible. Se recogerá la planta entera, dependiendo del uso que se le vaya a destinar, pero los tallos sólo los jóvenes y sanos. Las raíces se recolectan en primavera y en otoño. Antes de la aparición de las flores, la planta es más tierna. Las hojas viejas no se deben usar debido a que son muy irritantes. Se ponen a secar a la sombra, en lugar bien ventilado. Una vez secas dejará de ser urticante, y se podrán triturar para su conservación.

Propiedades medicinales: La raíz contiene taninos que le confieren astringentes, por lo que se utiliza en casos de diarreas y úlceras gastroduodenales. Las hojas, al igual que la planta fresca, se emplean como reconstituyentes y remineralizantes, por su gran contenido en sales minerales de hierro, calcio, sílice, azufre, potasio y manganeso.

También contiene ácidos orgánicos a los que debe su marcado efecto diurético, razón por la que se emplea muy comúnmente en oligurias, urolitiasis, nefritis, edemas, obesidad e incluso (de forma externa) en casos de reumatismo y gota.
Se ha observado que presenta una cierta
acción antidiabética, por lo que se puede emplear asimismo en determinados cuadros de diabetes. Contiene provitamina A y mucílago.
Tiene propiedades analgésicas, antialérgicas, antianémicas, antigotosas, antihistamínicas, antiinflamatorias, antirreumáticas, astringentes, colagogas, depurativas, diuréticas, galactogenas, hemostáticas.

Usos:
Aplicaciones culinarias: Las hojas jóvenes se añaden a cocidos. Es un buen aditivo para las dietas ya que es muy nutritiva, es fácilmente digerible y contiene altas cantidades de hierro y vitaminas, especialmente A y C; sólo deben usarse las hojas jóvenes ya que las adultas desarrollan unas partículas irritantes para el riñón.

Las ortigas se pueden cocinar como una verdura cualquiera y en combinación con otras verduras y hortalizas y después aliñarlas con aceite y sal. Su gusto es parecido a las acelgas o las espinacas.
También se utiliza para hacer tortilla y sopa, y en este último caso se añadirá apio y cebolla y se dejará cocer durante veinte minutos, resultando ideal contra el colesterol.

Infusión: Se debe preparar calentando un cuarto de litro de agua y una vez comience a hervir se añade una cucharada de hojas frescas y jóvenes. Acto seguido se retira del fuego, se tapa y se deja reposar de 10 a 15 minutos. Antes de tomarla se tiene que pasar la infusión por el colador.

Decocción de las hojas: Tres gramos de hojas trituradas se añaden a 250 mililitros de agua dejándolo hervir durante tres minutos, para después -todavía caliente- dejarlo en reposo durante veinte minutos. El líquido obtenido se puede administrar hasta tres veces al día.

Decocción de las raíces: Se añaden cuarenta gramos a un litro de agua, dejándolo hervir durante diez minutos. Del líquido obtenido se puede tomar una taza, tres veces al día.

Jugo de la planta fresca: Se extrae pasando la planta directamente por una licuadora, y es posiblemente el método con el cual se consigue aprovechar más las propiedades de la ortiga. El jugo o zumo se emplea para empapar compresas que se aplican sobre la piel, con el fin de calmar afecciones reumáticas. También se utiliza como hemostático, pues corta el flujo de sangre presente en casos de epistaxis.

Jarabe: Se prepara con una decocción de las hojas que se pondrán en un bote con agua hirviendo durante tres minutos y se dejará reposar durante un cuarto de hora. Se pasa la decocción por el colador y seguidamente se endulza mucho. Posteriormente se calienta la crema resultante al baño María mientras se remueve lentamente hasta que la mezcla tenga cierto espesor. Se deja enfriar y se guarda en la nevera. La dosis normal diaria es de una a tres cucharadas.

Es aconsejable endulzar la infusión, el zumo o la decocción con miel puesto que su gusto no es del todo agradable, se asemeja mucho a una verdura cualquiera y no a un té o infusión convencional. También desprende un olor bastante fuerte, poco agradable y difícil de desprender de la ropa.

Curiosidades:
A pesar de la mala fama que tiene esta planta, sus virtudes son muchas y muy beneficiosas para la salud.
La ortiga representa la torpeza humana para definir lo que, en la naturaleza, es bueno o malo. Esta “mala hierba” posee tal cantidad de cualidades que el hombre le ha dado multitud de usos a lo largo de la historia, desde alimento hasta diversas aplicaciones medicinales, usos textiles, como fuente de pasta para fabricar papel y tintes.
Todo el mundo la conoce, de ahí que en algunos lugares se le llamara “hierba de los ciegos”, pues hasta estos la reconocen con solo rozarla, como resulta evidente.

 Convive con otras plantas, entre las que se encuentran Artemisia absinthium, Cirsium vulgare, Lamiun maculatum, Malva sylvestris, Rumex conglomeratus y Verbena officinalis. 
 
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