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Rubus ulmifolius
Elaborado por Ricardo G. Llombera
 

Actualmente se considera que una de las más usadas denominaciones científicas de esta planta, Rubus fructicosus, es simplemente un sinónimo más, entre otros, de Rubus ulmifolius, a pesar de que aún se puede encontrar en muchas publicaciones con ese sinónimo, lo que puede llevar a confusiones.

Familia: Rosaceae.

Etimología: Su nombre científico deriva del latín “ruber” (rojo), por el color de sus frutos y el específico “ulmifolius” hace referencia al parecido de sus foliolos con las hojas del negrillo (Ulmus minor).

Distribución: Abarca casi toda Europa, el norte de África y el sur de Asia. De amplia distribución en la Península.

Hábitat:
Crecen en el interior de bosques o en sus bordes y con suelos húmedos, en matorrales, así como en los bordes de los campos y caminos, riberas, murias, sebes y linderos. Está extendida por los pisos inferior y montano, hasta los 1650 m de altitud.

Descripción: Arbusto caducifolio de aspecto sarmentoso, muy ramificado, con ramas espinosas y de sección pentagonal que puede alcanzar hasta 4 metros de altura, con una copa amplia y subesférica. Es una especie muy variable. Se distinguen más de 150 subespecies debido a la facilidad con que forman híbridos (característica común en todas las rosáceas).

Tallo: De sección pentagonal, color granate, primero erectos, luego colgantes, algunos reptan por el suelo y otros trepan mediante espinas rojizas y curvadas hacia atrás, irregularmente repartidas, con las que se protegen de los herbívoros. Los primeros pueden llegar a clavarse en el suelo por la punta, enraizar y emerger de nuevo. Los tallos que no han superado el año, llamados turiones, son suberectos o arqueados, de sección acanalada o angulosa, suelen presentar una superficie cubierta de una capa de cera blanco-azulada o más comúnmente de color violeta oscuro, con pelos estrellados en la base, dispuestos en los ángulos caulinares; sus espinas o acúleos turionales presentan igualmente pelos estrellados, sobre todo en la base, la cual es muy ancha (5-9 mm).

Hojas: Están compuestas por 3 ó 5 folíolos peciolulados, muy aserrados, de base redondeada o ligeramente cordada, de forma elíptica ovada u obovada de punta aguda; el foliolo terminal es mayor, con el pecíolo más largo y remata en una corta puntita, mientras que los otros son menores y se dirigen atrás, pero todos cuentan con dos estípulas lineares en la base que a menudo se sueldan en él, y además con 6-10 acúleos (aguijones), falciformes (con forma de hoz). Presentan el haz lampiño y de color verde oscuro, y el envés verde grisáceo debido a la pilosidad estrellada y blanquecina que lo cubre y con una nerviación muy marcada. A menudo están moteadas de rojo o violeta por el ataque de un hongo.

Floración: Florece a partir de mayo.

Flores: Nacen en racimos, dando lugar a inflorescencias terminales de forma oblonga o piramidal protegidas por hojas y espinas, y están sostenidas por un pedúnculo provisto de aguijones curvos.

Sus flores hermafroditas, de 2 cm. de diámetro cuentan con 5 pétalos y 5
sépalos. Los sépalos son afieltrados, grises o tomentoso-blanquecinos y casi redondeados.

El color de los pétalos es rosado, unas veces más fuerte y otras tan pálido que llega a ser blanco; tienen de 10 a 15 mm y son de forma ovada o suborbiculares, a menudo dentados en el ápice.

Los estambres del androceo son muy numerosos, con anteras pelosas aunque pueden presentarse también lampiñas. El gíneceo tiene el ovario súpero, carpelos pelosos, muy numerosos y libres.

Frutos y semillas: El fruto, la mora, es brillante y de sabor agradable, compuesto por muchas pequeñas drupas arracimadas y unidas entre sí (polidrupa) cada cual con una semilla en su interior, primero de color verde, luego rojo y morado o negro al madurar, lo que puede ocurrir entre julio y septiembre.

Característico: Se caracteriza por sus hojas de envés blanco-tomentoso, coriáceas, inflorescencias sin pelos glandulares y flores con pétalos blancos y rosados. Las espinas turionales (de los tallos tiernos) tienen la base muy ancha (5-9 mm) y con pelos estrellados, sobre todo en la base. Este arbusto puede tener a la vez flores, frutos verdes, rojos y también maduros.

Especies parecidas: Rubus caesius, del que se diferencia porque ésta especie tiene las hojas verdes por los dos lados, las flores siempre son blancas y el fruto tiene muchas menos drupas (8-10) que por contra son más grandes. Sólo existe una cita oficial en las cercanías de la ciudad de León.

Rubus ulmifolius var. ulmifolius, que se caracteriza por tener abundantes espinas, tanto en los turiones como en las inflorescencias. Existen sólo cinco citas oficiales en la provincia, todas muy alejadas de nuestra zona, siendo la cita más cercana en el Puerto de Pajares por su vertiente asturiana.

Recolección: Las hojas, los tallos tiernos y los frutos.

Propiedades medicinales: Las hojas y los brotes tiernos contienen abundantes taninos, que los hacen astringentes y hemostáticos. Los frutos contienen además de tanino, glúcidos (glucosa y levulosa), provitamina A, vitamina C, y ácidos orgánicos (cítrico, láctico, succínico, oxálico, salicílico).
Está indicado para diarreas, gastroenteritis y colitis, por su notable efecto astringente. Las hojas y brotes lo son más que los frutos, pero suelen consumirse juntos para potenciar sus efectos y aprovechar su sabor.
Heridas, úlceras de la piel y furúnculos.

 

Usos:
Los brotes tiernos de primavera pueden comerse directamente, y también ejercen acción curativa al contacto con la mucosa bucal.

Enfermedades febriles: El jugo de las moras es refrescante y tonificante, por lo que resulta muy apropiado para los enfermos febriles o debilitados.

Uso interno: Tanto la decocción de las hojas, como los brotes tiernos y los frutos, tienen un efecto beneficioso sobre las aftas (llagas) bucales, gingivitis
(inflamación de las encías), y combate las afecciones del sistema digestivo, estomatitis (inflamación de la mucosa bucal), faringitis y amigdalitis.

Uso externo: Se toman brotes jóvenes y se exponen al sol el tiempo suficiente para que produzca líquido. Luego, recoger cuidadosamente -con la manos bien limpias- y aplicar sobre las heridas. (El líquido obtenido con este procedimiento posee virtudes cicatrizantes y, además, una acción desinfectante muy suave). Dejar en las heridas hasta una hora.

Infusión: Se prepara con 30-50 grs. de brotes tiernos y/o de hojas en un litro de agua, durante 5-10 minutos; se toman hasta 3 tazas diariamente. Contra la diabetes, gripe, resfriados, tos y antidiarreico.

Lavados y compresas: Se hace hervir un litro de agua con 80 gramos tanto de hojas como de brotes nuevos. Luego se preparan compresas y se aplican sobre la herida o directamente con las hojas machacadas en mortero, ayudan a curar y cicatrizar las heridas, úlceras de la piel y furúnculos. Si se aplica localmente en baños de asiento o compresas, ayuda a desinflamar las hemorroides y evitar que sangren.

Gargarismo: Con el cocimiento se hacen gárgaras, repitiendo dos o tres veces al día. Para curar heridas e infecciones de la boca y encías.

Jarabe: Se extrae el jugo del fruto (una taza), luego se calienta junto con una taza de agua y una taza de azúcar hasta que se disuelve por completo. Se toma tres o cuatro veces al día. Contra disentería y diarreas.

Aplicaciones culinarias: Muy recolectado para hacer mermeladas y jaleas y para postres como fruta fresca por su sabor dulce
y su poder vitamínico. Los brotes tiernos de primavera pueden masticarse y aprovechar el beneficioso efecto sobre la mucosa bucal. Se puede hacer licor de moras con orujo y con las hojas se prepara un excelente té casero.

Curiosidades:
Es una planta muy invasiva y de crecimiento rápido que también puede multiplicarse vegetativamente, generando raíces desde sus ramas. Puede colonizar extensas zonas de bosque, monte bajo, laderas o formar grandes setos en un tiempo relativamente corto.
Las barreras que forma son difíciles de atravesar y por eso son refugio de muchos animales.
Esta es la zarza más común, aunque puede formar fácilmente híbridos.

 
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