| COCHES
|
OCUPANTES |
|
| |
|
|
| Toyota |
Fonso
y Marisa |
Bravo
y Gema |
Jeep
Wrangler
|
Jose
y Concha |
Arcisanas |
Land
Rover ligero
Suzuki
|
?,
? |
Oso
Blanco y Natura |
Land
Rover 88”la abuela” |
?,
? |
Bandido
y Latas Latas |
Nissan
Terrano |
Severino
y Ana |
¿
¿?? |
Land
Rover 88 Super |
Jose
Maria y Mª Luisa |
Atenea
¿?? |
Land
Rover 88 D |
?,
? |
Collalampa |
Jeep |
Cipri
y Tensi |
Pelayo
y Motorin |
Las
características principales de este club fueron:
la tenacidad y la ilusión de todos sus componentes;
a pesar de la desproporción de equipamiento de
vehículos respecto a los demás equipos
en ningún momento supuso ningún desánimo
para afrontar todas las pruebas con gran entusiasmo.
Cada nueva ruta que se preparaba suponía un gran
esfuerzo. Primero había que recorrer cada tramo
a pie para inspeccionar el terreno. Todos recordaremos
aquellos días en los que provistos de palas,
picos y hociles salíamos temprano para acondicionar
cada pista hasta dejarlas aptas para pasar un vehículo
todo terreno.
Los recorridos de las
pruebas, con los lugares a los que llegar eran previamente
planificados y entregados a los participantes con los
"RUTOMETROS"
En
los inicios el Club El Cristo organizó algunas
rutas con el Club Vadeo.
Aquí
están recogidas las rutas y todos los momentos
divertidos y entrañables con algunas anécdotas.Estos
son los testimonios de alguno de sus participantes ....
<< La
primera fue una ruta nocturna: se salió
a las 22 horas del mesón la Fayona por la collá
Bustillo a Samés, se bajó a Vegahonda
para subir por las escombreras a Collalampa y después
Arcisanas, finalizando con unas exquisitas sopas en
el mesón.
Al día siguiente se retomó esta prueba
haciendo el mismo recorrido que el día anterior,
pasando desde Arcisanas hasta Coladilla, bajando por
la Mina “el Oro” hasta Orzonaga. Después
subimos con vistas a Naredo bordeando el Corollo, bajamos
a Remuela, luego ascendimos por el Flechar hacia Tamba
para finalizar en El Campo.
Otra
ruta se hizo de tarde saliendo de las
piscinas de Pola a la Colla la Muria. Bajamos a Vegahonda,
subiendo por la cuesta Llombera hasta la Collá
Bustillo, después por Valdejabe hacia la fuente
La Canal hasta el alto de La Lomba y bajando hacia La
Viña.
Sin duda las pruebas más emocionantes con el
Club Vadeo fueron las dos
trialeras que se hicieron en el campo con gran expectación.
Aunque quizás el espíritu del Club
El Cristo no fuera el meramente competitivo,
sin duda donde realmente surgía el verdadero
sentimiento de diversión y camaradería
eran las rutas que nosotros proponíamos sin previa
preparación y cuyo premio era la merienda que
compartíamos al finalizar.
Cualquier momento era bueno para descargar dosis de
adrenalina Todos recordaremos aquellas tardes subiendo
con los coches la pronunciada pendiente de la Escombrera,
junto al mesón La Fayona, todo ello acompañado
de unas buenas sidras.
Entre las anécdotas destacadas está Marisa
“Gema”, que fue la fémina pionera
y única en subir la escombrera como se decía
antiguamente: “Como las mujeres de
antes farfantonas y con cojonazos”.
Otro momento de gran emoción fue la subida por
los barreros de La Viña por ? con el Toyota,
? con el Ligero y Alberto con el Vitara.
Si
hay una ruta
que ninguno de sus componentes ha olvidado es la que
hicimos desde Pola hasta Samés donde el esfuerzo
para conseguir llegar a la Collá La Muria fue
sobrehumano, especialmente si mencionamos que pudiendo
haber utilizado el winchi del coche de José para
ayudar a remolcar los vehículos nadie recordó
que lo teníamos hasta que subió el último
coche empujándolos nosotros. Esta anécdota
demuestra una vez más que la ilusión que
poníamos sobrepasaba al esfuerzo, la risa y los
buenos momentos vividos compensaban el cansancio; en
esta prueba la colaboración femenina fue crucial;
todos recordaremos a ?, Concha, Marisa y Tensi subidas
al capó del suzuki de ?, gracias a sus movimientos
sincronizados conseguimos subir el coche.
Divertida
anécdota fue el recorrido que hicimos
al Monte el Melón, cuando José quedó
con el jeep atrapado entre dos rebollas. No teníamos
herramientas apropiadas, gracias al utensilio de pesca
de Fonso, la pala de José y el cuchillo de Alberto,
por fin conseguimos cortar la rebolla y liberarlo.
Otra
preciosa ruta fue la del Valle del Marqués
donde disfrutamos de los últimos vestigios de
su calzada romana, de sus cuevas y la contemplación
de sus anchos valles donde como diversión los
coches “fantasmas” que con el truco de “las
cortas” avanzaban solos ante el peligro ante la
mirada impasible del Pico Correcillas.
En esta ruta nos acompañaba Quique, un especial
recuerdo para él por el amor y la cercanía
con la que sintió siempre a Llombera.
“Guardaré
en la memoria al amigo
Para esto sirve la memoria
Para conservar vivos a los que lo han merecido
El recuerdo de un hombre bueno
Que es al final de todas las cuentas
Lo único que vale la pena haber sido”
RUTA
Salimos de Tonín
al Valle de Ayer donde el colorido de los acebos, el
verdor de sus valles, los refugios de piedra con sus
pequeños regueros cantarines y sus hayedos son
un remanso de paz para el alma, nos dirigimos a Cabañaquinta,
subiendo por Casomera por caminos de piedra donde en
una curva bastante pronunciada se abrió la puerta
del Land Rover de ? con el consiguiente golpe contra
el nueiro de tierra quedando con un buen abollón;
haciendo uso como siempre de la improvisación
y a golpe de martillo conseguimos volver a cerrarla
para continuar viaje, subimos al puerto de Vegarada
donde nos paró la guardia civil pensando que
éramos cazadores furtivos. Gracias a Blas se
consiguió aclarar el entuerto.
LAS
MEDULAS
En
esta ocasión además de la mágica
contemplación de las maravillosas y caprichosas
formas que la ingeniería romana consiguió
con sus minas de oro también disfrutamos de los
pueblos de alrededor con la impresionante admiración
de sus centenarios castaños cuyos inmenso troncos
transmiten la sabiduría y el respeto que sólo
la edad proporciona. Al finalizar la tarde dejamos los
coches en el camping y fuimos andando al pueblo más
cercano, donde estuvimos divirtiéndonos y cantando
en un bar.
La anécdota divertida fue a la vuelta cuando
José a sabiendas de la fobia que Fonso tiene
a los perros se tumbó en la cuneta del camino
y al paso de éste le proporcionó un buen
susto; al que todavía le quedaba la penosa tarea
de intentar acostarse en la tienda por primera vez en
su vida (y última).
LOS
ANCARES
En
esta ruta además de los maravillosos paisajes
y pintorescos pueblos todos recordarán las singulares
pallozas que hacen que rememoremos otros tiempos. Fonso,
Marisa, José, Concha, Quique, Celia, ? , ? ,
Maxi, Mari Gel y los niños. Todos ellos pernoctaron
en un albergue en el que estando los adultos de tertulia
después de la cena ésta fue interrumpida
por los alaridos de Yeray a la que habían dejado
durmiendo con los demás infantes en las habitaciones
superiores encerrados bajo siete llaves, saliendo los
padres con gran espanto escaleras arriba (estas de madera)
con el consabido crujir de sus escalones en auxilio
de sus herederos.
ARCISANAS
Este
recorrido lo iniciaron Fonso y Marisa junto con unos
primos de Marisa.
Salieron de Llombera por Arcisanas hacia Coladilla pero
a mitad de camino había una zanja, el coche lo
conducía Paco, el primo de Marisa y ante las
nefastas indicaciones de Marisa y Fonso, que si izquierda,
que si derecha… al final cayó en la zanja.
Para sacar el coche cambiaron de conductor, se pone
al volante Fonso, mientras más aceleraba más
se hundía el coche llegando hasta el punto de
no poder abrir la puerta del conductor. Marisa y los
primos bajaron dos kilómetros andando hasta Coladilla
para llamar por teléfono pidiendo ayuda al resto
del club que los estaban esperando en la cochera de
Soli para cenar; la noche avanzaba mientras Fonso permanecía
atrapado sólo ante el peligro y la ”incontinencia”,
mientras su apenada esposa controlaba la lucha interior
entre la risa y el respeto a su esposo ante la consabida
y urgente necesidad de micción de éste.
Por fin Alicia dio aviso a la “patrulla de rescate”
y todos provistos de herramientas salieron raudos y
veloces a rescatarlos liberando especialmente a Fonso
de su agonía.
FONTANOS
Era
la fiesta del pueblo de Fontanos. Al llegar, en un corral
tenían un pollo encerrado que la comisión
de fiestas reservaba para un concurso.
José, en
broma comenzó a idear la forma de robar el pollo,
sin ser vistos claro está, induciendo a los demás
que estaban entusiasmados con el plan; pero todas estas
maquinaciones estaban siendo escuchadas por alguien
del pueblo, a su vez dueño del corral donde estaba
el pollo. Para sorpresa de todos y como anécdota
divertida diremos que él también estaba
entusiasmado con la idea. Gracias a la cordura de Severino
que impidió el acto delictivo de José,
Blas, ? y Chopi.
Decidieron regresar
a Llombera por el monte, por una pista que decían
conocer, pero como suele decirse de noche todos los
gatos son pardos y cuando se dieron cuenta estaban en
medio de la mata campo a través; ? que llevaba
el Land Rover “la abuela” avanzaba pasando
por encima de las altas escobas y las matas.
Jose (el madrileño)
que iba con él un tanto asustado decían
con cierto nerviosismo: “Carlitos, Carlitos, cuidado
con el arbolito que nos lo tragamos”. Después
de mucho tiempo consiguieron salir al camino desde donde
se divisaban las luces de un pueblo. Con gran alegría
para Jose “el madrileño” que totalmente
desorientado dijo: Para Carlitos, que hay un pueblo
en fiestas, sin percatarse que de nuevo estaban en Fontanos.
SAN
EMILIANO
Salimos
de San Emiliano por camino de tierra hacia el puerto
Pino, descansamos a la orilla de un hermoso lago. ?
y Jose María intentaron cruzarlo pero la profundidad
les hizo retroceder.
Comimos al lado
del refugio como anécdota no olvidaremos el especial
menú con el que Ester nos agasajó ante
la imposibilidad de acompañarnos. Algunas empanadillas
tenían sorpresa: “patas de pollo”,
durante todo el día ella estuvo presente en nuestra
memoria.
Bajamos al pueblo de Tuiza, luego a Campomanes, subimos
por Parana a salir a Pendilla. Se averió el Korando
de ? y mientras lo reparaban con cinta adhesiva y ponían
líquido de frenos en el de dirección,
los demás calmábamos nuestra sed haciendo
acopio de los garrafones de limonada que Jose María
llevaba en la baca del Land Rover.
Desde
esta página me gustaría una especial
mención .
El recuerdo de Jesús Alvárez “Murdo”.
El fue pionero en esta hermosa aventura en los comienzos
del club.
Hay sentimientos que durarán siempre
Que vivirán siempre a través de nosotros.
Siempre
recordaré la primera vez que participamos en
una prueba de 4x4 con el club Vadeo.
Era una nocturna, íbamos con el Land Rover “ligero”
?, Murdo como copiloto, Juanjo, Cani y ? . Contaré
como anécdota que llevávamos la lona de
la parte trasera levantada con la consecuente entrada
de polvo haciendo el aire irrespirable. Aquí
empezó la pasión por este tipo de deporte.
- y a fraguar la idea del inicio del
club El Cristo .........– >>
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