Excursión
Llombera-Valle
de Vegacervera-Valporquero |
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| Los tiempos que se dan a continuación
no incluyen descansos, por lo que habrá que prever
para el calculo total de la excursión. |
| Tiempos: |
Parcial |
Acumulado |
| Llombera
1.240 m. |
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0’00
h |
| Collá del Alto la Llomba 1.325
m. |
13’ |
0’13
h |
| Pico Grande, 1.501 m |
36’ |
0’49
h |
| Collá de Los Mayadones, 1.437 m |
39’ |
1’28
h |
| Cerro de la Corbeta, 1.509 m |
5’ |
1’33
h |
| Collá Guín, 1.488 m |
5’ |
1’38
h |
| Cotil de Fierro, 1.542 m |
7’ |
1'45
h |
| Carretera Villar del Puerto - Valle, 1300 m |
42´ |
2'27
h |
| Valle de Vegacervera, 1.220 m |
13' |
2'40
h |
| Cruce senderos pequeño recorrido (PR), 1.380 m |
34’ |
3’14 h |
| Collada E del pico El Urzal, 1.475 m |
16’ |
3’30 h |
| Cueva de Valporquero, 1.301 m |
26’ |
3’56 h |
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MAPA DEL RECORRIDO

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“Información
geográfica, propiedad del Instituto Geográfico Nacional
- Centro Nacional de Información Geográfica. Prohibida
su reproducción total o parcial”. |

Una vez más tomaremos como punto de salida
el crucero de piedra aledaño a la iglesia, donde aprovecharemos
la existencia de una fuente para llenar de agua la cantimplora.
Nos dirigimos al norte por una empinada calle superando el cruce
con otra que toma dirección este.
A
partir de este punto pasa a denominarse “Félix
Rodríguez de La Fuente” y no ceja en su inclinación,
provocándonos las primeras fatigas de la jornada. Vamos
dejando a la derecha dos caminos de servidumbre a viviendas
y poco después otro a la izquierda al que le sigue uno
más a la derecha, en el lugar en que la calle se estrecha.
Un poco más arriba, la calle tuerce a la derecha de nuevo
en un ángulo de 90º hacia el norte, haciéndonos
pasar entre las dos últimas viviendas del barrio alto,
y en un zig-zag final, termina sobre un camín carretero,
frente a una fuente con pilón
abrevadero.
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Ahora se
trata de superar El Pando, la ladera que tenemos
enfrente y que se extiende a todo lo ancho, yendo en busca de
una pequeña collada situada más arriba y a la derecha
de nuestra posición. Para ello, aunque no parezca lógico,
torceremos a la izquierda siguiendo el camín carretero
que se dirige hacia la Collá Gustillo,
pero que abandonaremos a una escasa decena de metros, para tomar
a la derecha los restos casi inapreciables de un sendero que en
ligera subida retorna hacia la fuente ya visitada, a unos metros
por encima y casi paralelo al ancho camino. Este sendero se dirige
hacia un depósito de agua situado por encima de la fuente,
pero dependiendo de la época en que hagamos la excursión
puede desaparecer completamente debajo de la vegetación
herbácea. Por eso, a partir de este momento, debemos intentar
encontrar la mejor manera de llegar a la collada superando la
ladera escogiendo un ángulo adecuado y constante. Así,
sin mucho desgaste, llegaremos a la Collá del Alto
La Llomba (1.325 m), una estrecha hendidura donde aún
quedan restos de un antiguo camín carretero, bordeado de
matas de rebollas. |
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1.- Tramo entre el Alto La Llomba y el Pico Grande
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Dando la espalda
a Llombera, seguiremos en ligero descenso el evidente -en sus
primeros metros- camino, que poco a poco se estrecha a causa del
abandono que sufre y que ha propiciado que escobas, rebollas y
zarzas nos dificulten un poco el tránsito.
A los pocos minutos saldremos a un pequeño descampado normalmente
algo encharcado1,
donde si echamos una vista alrededor daremos con una pequeña
construcción de cemento donde se efectúa la recogida
de aguas de un manantial allí existente, conocida como
la fuente La Canal.
Se puede apreciar que la zona ha sufrido un cambio considerable
en su topografía, toda vez que enfrente se ven unas laderas
a todas luces producto de la mano del hombre. Son escombreras
acondicionadas que han modificado profundamente el paisaje.
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Para
seguir nuestra ruta debemos subir la pequeña ladera artificial
hacia el norte, que nos deposita en una zona donde la escombrera
ha sido allanada completamente. En época de lluvia, se
forman aquí dos pequeñas lagunas, en un paraje que
antes de ser escombrado, era una pronunciada ladera. Hemos de
cruzar la carretera de la Mina, que comunica el valle Fenar con
la localidad de Santa Lucía, para seguirla brevemente por
la otra orilla (N) antes de ir al encuentro de una pista que sale
hacia la derecha y asciende en diagonal por la ladera artificial
que nos cierra el paso. Esta ladera tiene un tramo acondicionado
y sobre la loma cumbrera son bien visibles, dos extraños
monolitos de grandes piedras, colocados allí por las máquinas
de las empresas extractoras de la mina a cielo abierto2
a modo, se supone, de grandes hitos cual menhires de la modernidad.
Sea como fuere, nos resulten más o menos estéticas,
de alguna manera jalonan la dirección a seguir.
Caminaremos por la pista dejando por debajo y hacia el este, un
depósito de agua que da servicio a la mina de Tabliza,
de la que se divisa el castillete en algunos tramos. Antes de
que la pista abandone la ladera artificial, debemos dirigirnos
directamente al norte con el ánimo de superarla en amplios
zig-zags, encaramándonos a la parte superior sin mucho
problema, teniendo como referente el gran hito de piedra de la
derecha.
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Es un buen momento
para descansar y admirar, además del paisaje, tanto lo
recorrido hasta ahora como parte de lo que nos falta aún.
Estamos en el Pico Grande (1.501 m), englobado
dentro de lo que se conoce como Sierros de San Michel3
De este pico queda sin destruir la parte situada al este, y el
resto, lo que no es escombrera acondicionada tras su previa destrucción
por las tareas extractivas de tierras, con toda seguridad lo será
en un futuro no lejano, pues tenemos a la vista la impresionante
falla o muralla de avance de la mina a cielo abierto que se hunde
vertiginosa en dirección contraria, hacia Santa Lucía.
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2.-
Vista hacia el Sur del tramo ya recorrido |
La línea superior
de avance, poco a poco arrasa más y más metros hacia
levante, por lo que el tramo siguiente de nuestra excursión
sufrirá ligeras modificaciones con el paso del tiempo,
tal y como ya ha ocurrido con respecto a años atrás,
dado que la loma cumbrera que enlazaba este pico con el Cerro
de la Corbeta4
ya ha desaparecido por completo en un tramo de unos 200 metros
de ancho (E-O) por casi 800 de largo (N-S) y en el resto, ha sido
modificada con escombreras o parcialmente destruido. A pesar de
ello, la ruta es evidente, pues tan solo se debe seguir en clara
dirección norte bien cerca
del desplome de la ya mentada línea de avance. |

Hacia
el oeste, destaca como un faro, el Cueto
de San Mateo, (1.609 m), con su soberbia figura.
Un poco a su izquierda, queda la hermosa peña de La
Chafariza (1.461 m), que despunta sobremanera gracias
al faedo del mismo nombre que se asienta en su abeséo.
Entre ambos, pero en un segundo plano, está el Fontañán
(1.632 m). Al norte, destacan las altivas peñas calizas
de los picos Machacáo y Machamedio,
de 1.953 y 1.911 metros de altura respectivamente, situados
entre los términos de Villamanín y Cármenes.
Continuaremos
hacia el norte siguiendo una pista que como otras construidas
a su conveniencia por la empresa minera, hace unos años
no existía y ahora bordea la zona cimera del valle Medianas,
en el que se adentra ya la explotación, modificando año
tras año el paisaje.
Descendemos
teniendo a nuestra izquierda el espectacular mordisco que la
mano del hombre ha infligido a esta tierra (ver
foto 4) y a la derecha el valle de Medianas, ya temblando
por lo que le toca, Ese valle pertenece a Orzonaga y en él,
tiempo atrás se ubicaban varias bocaminas, entre las
que se encontraba la famosa mina
El Oro.
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3.-
Vista hacia el norte del tramo a seguir entre el Pico Grande y
el Cerro de la Corbeta. |
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Llegamos en breve a una especie
de collado, paso previo para alcanzar una pequeña elevación
tras una corta ascensión, conocida como el Cueto
Las Tablas (1.472 m), que ya ha recibido el zarpazo de
las máquinas en su cara oeste, mutilándolo en parte.
Nos situaremos sobre el punto más alto de lo que queda
de dicho cueto para seguir de frente aprovechando los restos
de la pista que discurre por la loma cimera hasta la siguiente
cota innombrada o al menos, de la que desconocemos el nombre.
A partir de aquí, se deja atrás el espectacular
tajo de la explotación para divisar bien cerca, una gran
escombrera que supera nuestro nivel y que desde la misma tajadura
llega hasta la cumbre del Cerro de la Corbeta,
a la que casi cubre. |
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4 - La explotación
minera a cielo abierto.
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En este tramo hay que procurar
no bajar hacia una ancha pista de servicio para los camiones,
pues aunque no se puede ver desde aquí, para abrirla, las
máquinas han comido la ladera dejando un cortado vertical
de varios metros de altura, que hacen inviable el descenso directo.
Pero es que además no es preciso, porque la casi desaparecida
pista que sigue por la loma cumbrera nos acerca sin dificultad
alguna entre pequeños ejemplares de rebollas y escobas,
hasta la señalada cota innominada, de una altura de 1.466
m.
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Al llegar aquí, y a pesar de que
nos parezca más factible el bajar hacia el final de la
pista que bordea la gran escombrera, evitaremos hacerlo por innecesario,
pues aunque la que veníamos siguiendo ya ha desaparecido,
con seguir de frente descendiendo por el otro lado de esta cota,
entre algunas matas de escobas como única dificultad, se
alcanza la antiguamente famosa Collá de los Mayadones,
(1.437m), que todavía
hoy es posible pisar, pero que el avance de la explotación
y de la escombrera nos hace temer que en pocos años se
encuentre o bien destruida, o bien sepultada por toneladas de
escombros.
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Triste final sin duda para
tan coqueta collada que servía de muria o límite
entre los concejos de Gordón y Matallana del Torío.
El
mismo doloroso fin le espera a una de las cotas más relevante
excursión, el cercano, pero ya superado por la escombrera
en altura, Cerro de la Corbeta de 1.509 m de
altitud.

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5.-
Tramo entre el Cueto Las Tablas y el Cerro de la Corbeta |
Su
precaria situación convierte esta excursión en una
de las pocas posibilidades que se tendrá de hacerle una
visita, casi diríamos que de despedida definitiva, antes
de ser fagocitada por el llamado “progreso”.
Por eso, aunque hoy en día ya ha perdido mucho de su atractivo
dada la descomunal escombrera que le cerca hasta escasos metros
del punto culminante de su cima, su visita se nos antoja más
necesaria que nunca, para poder pisar una cumbre que si bien no
es muy significativa por si misma, no dejará de ser una
lamentable pérdida cuando desaparezca. |
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6.-
Tramo ya recorrido entre el Pico Grande y El Cerro de La Corbeta.
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Para
continuar, debemos seguir por la loma cimera, hasta una cercana
cumbre cubierta de vegetación, huyendo de la tentación
de hacerlo a través de la escombrera, pues aunque ésta
se nos antoja más llana y fácil, toda vez que parece
evitarnos descender una veintena de metros para luego tener que
ganarlos de nuevo, encierra la dificultad de las grandes rocas
a sortear y el peligro nada desdeñable, dado que son en
gran
parte de cascajo, de su escasa consistencia, y una
simple pisada puede deshacerlas en trozos más pequeños,
con el consiguiente riesgo de roturas o torceduras para las extremidades
inferiores. (Ver foto 7). |
7.-
Tramo entre el Cerro de la Corbeta y el Cotil de Fierro. |
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Por eso es mejor dejar
a nuestra izquierda la escombrera, para seguir lo que se adivina
de la loma cimera entre ambas cumbres, bajando primero por un
escasamente visible sendero, entre rebollas y matas arbustivas
de peornos5
hasta alcanzar la cercana Collá Guín
(1.488 m), que al igual que la anterior, tiene por poniente
la gran muralla de la escombrera que impide el uso natural de
una collada, cual es servir de paso entre dos altos, algo que
hoy en día ya no se puede llevar a cabo en esta.
Ahora debemos alcanzar,
entre vegetación mas cerrada que hasta el momento, la
cercana cumbre, siempre transitando cerca de la reiterada escombrera,
para así llegar en escasos minutos al punto más
alto de esta travesía, el conocido como Cotil
de Fierro6,
de 1.542 m de altitud. Desde aquí se tiene una espléndida
vista de toda la comarca y sobre todo, del resto de la jornada
que tenemos por delante. Además, muy cerca aparecen ya
peñas y cumbres de blanca roca caliza que son una alegría
para la vista, más aún después de haber
transitado tanto tiempo entre escombreras, rocas negruzcas y
minas a cielo abierto, que en este último caso resultan
sorprendentes por su amplitud y profundidad, pero que no dejan
de ser una inmensa y aberrante herida en el paisaje.
Se pueden divisar los pueblos
de Villar del Puerto y Valle de Vegacervera,
siendo este último nuestra siguiente meta y para ello
debemos ir al encuentro de la carretera que los une, a media
distancia, en el punto que supera una amplia collada, ya que
es la opción más rápida y menos costosa.
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Valporquero |
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Villar del puerto. |
A
tal fin, lo primero es dirigir los pasos siguiendo una loma hacia
el NE hasta llegar a la cota de los 1.500 m, donde se toma a nuestra
izquierda NNE otra loma con mayor pendiente y que va a morir en
una cercana collada (1.408 m), al pie de una hermosa peña
caliza. Este tramo está cubierto de espesas matas de peorno
y urz, por lo que es cuestión, siempre atendiendo a nuestra
experiencia, de escoger el mejor camino entre ellas, pudiendo
seguir el canto de la loma o bien en diagonal por la ladera de
nuestra izquierda. De cualquier manera, tras pasar algunos sinsabores
entre las urces y los peornos, llegaremos en poco tiempo
a esa despejada collada, donde cambiaremos el rumbo para sortear
la peña caliza que nos cierra el paso.
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Así, una vez en ella, cogeremos un pequeño
sendero que sale hacia la derecha (E) bordeando por el sur una
pequeña hoya cubierta de vegetación. El sendero,
entre urces, escobas y peornos parece dirigirse hacia
una collada abierta y de inferior altura, pero en realidad no
llega hasta ella, pues el camino va buscando el tramo medio de
un tajo que se abre al norte, entre dos peñas calizas,
la mencionada antes y otra más baja situada al E conocida
como el Cueto El Castro (1.385 m). (Ver
foto 8). |
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8.
Bajando el Cotil de Fierro hacia Valle de Vegacervera. |
Dicho
tajo es el desagüe natural de esta hoya, que forma una pequeña
pero hermosa foz. Hay que procurar evitar dirigirse directamente
hacia el fondo de la hoya, pues allí se abren las primeras
escarpaduras rocosas de esta garganta que dificultan el paso,
motivo por el cual el sendero bordea la hoya para dirigirse dando
un rodeo hacia el punto exacto de separación entre las
dos peñas, ya que allí la foz permite su
tránsito sin dificultad alguna. Al salir de la misma nos
encontraremos con dos posibilidades para dirigirnos al pueblo
de Valle de Vegacervera.
Una
sigue paralela a la carretera pero por debajo de su nivel buscando
la zona de praderías aledañas al pueblo y la otra
va en busca de la misma carretera para utilizarla hasta éste.
La primera parece más
de acuerdo con el espiritu de la ruta, pero encierra bastantes
penalidades y la otra, a pesar de resultar un tanto urbanita,
es más llevadera y reserva fuerzas para lo que nos resta
de excursión, que no es poco. Así pues, si se decide
por el antiguo camino, se debe continuar por el mismo fondo de
la foz, hasta que al terminar esta, vemos por debajo
una pequeña campa hacia la que se dirige el sotobosque
de ribera del arroyo estacional. Una vez en ella, el cauce tuerce
hacia el E, pasando nosotros al otro lado, es decir a su orilla
izquierda, para coger un estrecho sendero que se encamina hacia
los prados aledaños a Valle. |
Este
sendero se encuentra en lamentable estado de conservación,
hasta el punto que los propios naturales lo desaconsejan, dado
que llega a desaparecer en muchos tramos, por lo que deberemos
servirnos de nuestra intuición para encontrar el mejor
itinerario.
La otra
opción nos obliga a estar más atentos al momento
de salir de la garganta, pues si bien es cierto que desde la misma
pequeña campa señalada anteriormente se podria llegar
a la carretera, conllevaría una perdida de altitud innecesaria,
que no debemos olvidar, luego habría que ganar con esfuerzo
de nuevo. Para evitarlo, tan sólo hay que prestar atención,
pues antes de terminar la estrechura y de llegar a los primeros
árboles de ribera, sale a nuestra izquierda un estrecho
sendero casi horizontal, que pudiera confundirse con una trocha
de animales, pero que nos conducirá sin más dificultad
que alguna zarza esporádica, hacia una collada despejada,
divisoria de aguas entre el Torío y el Bernesga, situada
a 1.276 m de altitud, algo por debajo de la carretera, a la que
se llega de inmediato. Una vez en ella, torcemos a la derecha
y la seguiremos durante un kilómetro, hasta entrar en el
casco urbano de Valle.
(Ver foto 9). |
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9.- Itinerario
de la opción que lleva a la carretera. |
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| Debemos
atravesar completamente el pueblo siguiendo la carretera, si bien,
antes podemos descansar aprovechando la existencia de dos fuentes
públicas de aguas frígidas, que nos vendrán
de perlas para rellenar las vacias cantimploras.
Una, con pilón, se sitúa en una
especie de plaza cerca de la entrada, y la otra, llamada Fuente
de Villa está más escondida, una vez pasada
la iglesia, con advocación a Santa Ana, próxima
al puente que salva un pequeño arroyo, y cruzado éste,
a la izquierda, a unos diez metros. |
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10.- Itinerario entre Valle y Valporquero.
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Después
del merecido descanso, abandonamos Valle por
la carretera que se dirige hacia Coladilla
y la capital del concejo, pero estando atentos, pues donde se
encuentra el cartel en que se anuncia el nombre del pueblo,
sale a la izquierda en ligero ascenso hacia el ENE, un camín
carretero que debemos tomar. Es este un ancho y buen camino
que en suave progresión va ganando altura y que comunica
con Valporquero.
Previamente, nos encontraremos
a su vera un nuevo refugio
de los que tanto están proliferando por nuestros montes
desde hace unos años. Lo dejaremos atrás para
ir al encuentro de una collada situada en la cabecera del reguero
de las Cenarias. Poco antes de llegar a él,
nos toparemos con un cruce de caminos y un poste indicador de
senderos de pequeño recorrido. El camino que baja por
la derecha, se dirige hacia el pueblo de Coladilla
y un ramal posterior, permite descender directamente hacia Vegacervera,
y así lo señala la indicación mencionada.
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Nosotros
debemos continuar en ligero ascenso por el que veniamos siguiendo,
que aquí mismo tuerce bruscamente hacia la izquierda
(NO), antes de llegar a la collada mencionada, para atravesar
bajo las copas de un pequeño rebollar al que sigue una
pequeña hoya o vallina cerrada que superaremos por su
ladera sur. Sobre ella se levanta una gran pared caliza que
forma parte del farallón sur de las Hoces de
Vegacervera.
El
camino bordea esta muralla y se dirige hacia una ancha collada
que se forma entre el final de ésta y el alto del Urzal7
que a diferencia de la peña anterior, está cubierta
de matorral bajo, principalmente urces, haciendo honor a su
nombre. Allí el camino toma clara dirección norte
transitando sin apenas desnivel entre pastos de altura que poco
a poco se están cubriendo de peornos. Pocos
minutos después debemos estar atentos, pues nos saldrá
al paso la posibilidad de tomar dos rutas diferentes.
Una
de ellas continúa por el camino en dirección al
pueblo de Valporquero y la otra, más
corta, nos permite ir directamente a la entrada
de la Cueva. Dependiendo del interés de cada cual,
será mejor escoger una u otra dirección.
(Ver foto 12).
Si
decidimos ir al pueblo, seguiremos por el camino que empieza
a descender hacia el fondo de un valle encajonado por una pequeña
caliza que cierra el paso justo enfrente de nuestra posición.
Es el cauce del río
que formó la famosa cueva de Valporquero. De nuevo, aquí
se nos presentan dos posibilidades.
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De
seguir el camino carretero más evidente, éste nos
llevaría cauce arriba (ONO) para ir ascendiendo al mismo
tiempo que rodea la peña caliza que tenemos enfrente y
terminar finalmente en el pueblo después de un largo rodeo. Mejor
opción, más corta y sobre todo más hermosa,
es tomar la dirección contraria, cauce abajo, pues pocos
metros más allá aparece un antiguo y singular “camino
armado"8
de grandes piedras, unas sobre otras, que sustentan el piso y
que con varias lazadas permiten salvar el obstáculo que
presenta la peña. El camino gana una cierta altura y luego
bordea por el SE la peña sin apenas variaciones de desnivel,
aunque se seguirán viendo las piedras que lo arman permitiendo
un ancho constante hasta llegar al mismo pueblo de Valporquero.
En algunos tramos no cubiertos por la hierba, aún es posible
ver las losas que pavimentaban todo este trayecto.
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11.-
Desde el cruce caminos Valle-Coladilla-Valporquero, parte del
itinerario recorrido. |
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12.-
El itinerario de la izquierda lleva al pueblo de Valporquero y
el de la derecha, a la Cueva. |
Si
por el contrario, decidimos ir directos a la entrada de la Cueva,
el tramo es mas corto, aunque no encontraremos camino, tan sólo
veredas de los rebaños ganaderos. Pero esto no constituye
ningún obstáculo, pues la ruta es bien evidente,
toda vez que desde este punto ya se divisan las casas de Valporquero
y tan sólo se debe evitar acercarse al cauce señalado
anteriormente que poco a poco se torna más profundo.
Así, siempre a media ladera y procurando no perder demasiada
altura iremos cambiando la dirección de NE a ENE, hasta
que divisemos una colladina con un pequeño mogote rocoso
que la limita por el norte, a la izquierda según nuestra
marcha. Además, justo tras la collada, se divisa la estilizada
y alta formación de roca oscura, que todos los visitantes
de la cueva conocen por ser donde se ha instalado una canalización
de agua para crear una pequeña
cascada artificial.
Tanto si se ha visitado la cueva como si no, la colladina
es muy visible e inequívoca y hacia ella debemos dirigirnos
para encontrar una valla de alambre para el ganado. La traspasaremos
y allí mismo se puede encontrar un estrecho sendero que
desciende directo hacia la fuente labrada que existe junto a
la entrada de la Cueva, en breves instantes.
También
se puede optar por perder menos altura internándonos
entre las fayas que pueblan ya esta ladera, para acabar saliendo
al merendero existente
por encima de la mentada fuente. De una u otra forma, en escasos
minutos llegaremos por fin al término de nuestra ruta,
y si alguno se encuentra aún con fuerzas y ganas, ya
se sabe, se puede aprovechar para visitar el singular espectáculo
geológico de la Cueva de Valporquero, como broche
final a la jornada tan particular que habremos disfrutado por
estas montañas cantábricas.
Nota: 1.-
En las fotografias, cuando la línea roja es sustituida
por puntos, estos señalan el itinerario que está
oculto a la vista desde esa perspectiva, debido a los distintos
accidentes geográficos o masas arbustivas. En los mapas,
estos puntos se utilizan para no ocultar completamente infraestructuras
como carreteras o pistas.
2- Sobre
los mapas: “Información geográfica propiedad
del Instituto Geografico Nacional-Centro Nacional de Información
Geográfica. Prohibida su reproducción total o
parcial”.
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