Para
jugar a este juego se solían utilizar, gállaras,
avellanas, cacahuetes, garbanzos asados...
Normalmente se apostaban cosas que servían para comer
y que en aquellos tiempos había, mas o menos con
asiduidad en todas las casas.
se ponian dos niños uno enfrente del otro y asi comenzaba
el juego:
Al
embruño -decía un niño-
Abre el puño -respondía el otro niño-
Y en ese puño, el niño anterior había
puesto las avellanas que le había parecido oportuno
apostar y las tapaba con la otra mano y cuando le decían
abre el puño, este dejaba ver su mano con las avellanas
que contenía.
(Pero era solo un instante pues corría el peligro
de que si tardaba mucho en cerrar el puño, ese niño
visualizara bien el monton de las avellanas y se las acertase
en número).
Rapidamente
tapaba otra vez el montón de avellanas.
entonces el niño que tenía las avellanas decía:
- ¿Sobre cuántas?
- Y el otro niño tenía que acertar cuantas
avellanas había en el montón.
Si acertaba eran para él y si no acertaba empezaba
de nuevo el juego pero esta vez el que apostaba era el otro
niño.