Se
ponían dos niños a una cierta distancia, no
muy lejos (3 ó 4 metros) enfrente uno del otro y
comenzaba un niño cantando una estrofa de la canción
y a la vez se iba poniendo un pie delante del otro, el otro
niño hacía lo mismo hasta que se acababa la
estrofa de la canción ó hasta llegar a juntarse
y el último niño que por su turno y también
por suerte pudiera meter el pie a lo largo o a lo ancho
en el hueco que quedaba era el primero en escoger al resto
de los niños para formar su equipo.
Pinocho
fue a pescar
Al río Guadalquivir
Se le olvidó la caña
Y pescó con la naríz
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8
P I N O C H O
Echo
la burra al barbecho
La eché pero no la encontré
Echo la burra al barbecho
La eché pero no la encontré…
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Este
juego se utiliza para echar a suertes, se forma un corro
con los niños que van a jugar y uno de ellos comienza
a cantar la canción mientras va señalando
uno a uno, incluyéndose él, a todos los participantes.
Al que le toque la última palabra se salvará
y así sucesivamente hasta que quede un niño,
ese será el que “apochine” o “se
la quede”.
Pinto, pinto gorgorito
¿dónde vas tú tan bonito?
A la era verdadera
Pim, pom, fuera.
También,
dependiendo de la canción, se va señalando
uno a uno a todos los participantes y cantando la canción,
y al que le toque la última palabra “se la
queda” o “apochina”.
Una dola, tele catola
Quila quilete
Estaba la Reina
En su gabinete
Vino Gil
Apagó el candil
Candil candilón
Cuenta las veinte
Que las veinte son.