Se
echa a suertes entre todos los niños que quieran
jugar hasta que quede un niño que apochine, entonces
este niño se pone cara a la pared con los ojos cerrados
mientras cuenta, por ejemplo, 100 veces (esto se queda al
principio del juego), mientras los demás niños
se esconden y cuando el niño que apochina acaba de
contar dice en voz alta para que los que están escondidos
lo puedan oír:
El que no se haya escondido
Que se esconda
Y si no que responda.
Y comienza a buscar a los niños, cuando descubre
a un niño va corriendo a la “casa”
y da una palmada en la pared y dice el nombre del niño
descubierto en voz alta (por … nombre del niño),
pero tiene que correr más que él, pues si
no peligra que llegue antes el niño descubierto a
la pared y dé una palmada y diga -“por
mí y mis compañeros”.
Si no ha corrido más, el juego comienza apochinando
el primer niño que fue descubierto.
Por el contrario, si el niño se salvó “él
y todos los compañeros”, volverá a apochinar
el que lo estaba haciendo. También si viene un niño
nuevo al juego éste será el que apochine.