El
niño que “apochinaba”, era el
que primero espetaba el palo en el suelo, tenia que jugarse
en un “prao”, para que así se
hincara bien el palo que estaba afilado por una punta y
de unos 50 cm. más o menos.
El resto de los niños por turno iban tirando sus
palos y tenían que quedar espetados en el suelo y
a la vez lo mas cerca posible del palo del que “apochinaba”
para poder ir moviéndoselo y conseguir tirárselo
al suelo.
El niño que conseguía tirárselo con
su palo, o a veces se caía el de otro niño,
se cogía al palo que se había caído
por un extremo con una mano y con la otra mano se cogía
su propio palo y con este se lanzaba con fuerza y se decía:
“a Roma”,
mientras su propietario iba y venia a por el palo los demás
niños tenían que espetar su palo tres veces
en el suelo y el que "apochinaba" solo
una pero si el interesado venia antes de que algún
niño no hubiera espetado su palo las tres veces,
y el lo espetara una, pues este se quedaba en su lugar y
comenzaba otra vez el juego.