Solíamos
jugar a este juego en el portal de las escuelas, aprovechando
las esquinitas que había allí y también
era la manera de entretenernos hasta que la maestra llegara
y fuera la hora de entrar a la escuela.
Entre todos los niños que querían jugar se
echaba a suertes para ver quien apochinaba y el resto de
los niños tenían que buscar una esquinita
y poner allí la punta del pie.
- El que apochinaba se quedaba en el centro y se acercaba
a uno de los niños y le preguntaba:
- ¿Hay luz en esta casita?
y el niño le respondía:
- No , en ca… (un nombre de cualquier niño
que estuviera jugando)
entonces el que apochinaba se acercaba a ese niño
y le preguntaba:
- ¿hay luz en esta casita?
y este niño, si por ejemplo le respondía
- SI, hay luz en esta casita.
Entonces a esta contestación el otro se quedaba con
el pie en esa esquinita y ese niño era el que apochinaba
en el nuevo juego que comenzaba.
En
estos medios tiempos cuando el niño que iba preguntando
de uno a otro, el resto aprovechaba para cambiarse de esquinita
entre ellos y también si te cansabas de tener el
pie metido en la misma esquina y querías cambiarlo
por el otro pie.
En cualquiera de estos casos había que hacerlo con
rapidez para que el niño que apochinaba no te cogiese
en uno de estos cambios, pues si te cogía (picaba
con la mano) y tu pasabas a ocupar tu su lugar, comenzando
de nuevo el juego.