Siempre
se recordaran esas tardes de verano en las que se iba de
merienda a “Gustillo”.
Después de haber asado unos chorizos y comido la
merienda, se esperaba a que estuviese el día “entre
dos luces” pues era la hora propicia para este juego
porque así daba un poco más de miedo.
Un adulto se colocaba unas orejas encima de la cabeza (hechas
con una servilleta) a modo de imitar las orejas de un lobo
y también se echaba por encima una manta para imitar
el cuerpo y la piel del lobo, y daba comienzo el juego…
A partir de este momento los niños se esconderán
y cuando estén escondidos le harán preguntas
al lobo hasta que éste se canse y salga en busca
de los niños.
Los niños comienzan a cantar:
Jugando al escondite
En el bosque anocheció
El cuco cantaba
Y el miedo nos quitó, cu cú, cu cú,
¿lobo estás?
Y el adulto disfrazado de lobo contesta:
- Sí, estoy poniéndome los pantalones.
Otra vez los niños:
Jugando al escondite
En el bosque anocheció
El cuco cantaba
Y el miedo nos quitó, cu cú, cu cú,
¿lobo estás?
Y
el lobo contesta:
-Sí, estoy poniéndome los zapatos.
Otra vez los niños:
Jugando al escondite
En el bosque anocheció
El cuco cantaba
Y el miedo nos quitó, cu cú, cu cú,
¿lobo estás?
Y el lobo contesta:
-Sí, estoy poniéndome el sombrero
Otra vez los niños:
Jugando al escondite
En el bosque anocheció
El cuco cantaba
Y el miedo nos quitó, cu cú, cu cú,
¿lobo estás?
Y el lobo contesta:
-Sí, y ahora mismo me abalanzaré
Sobre vosotros y os comeré…
Y entonces los niños saldrán corriendo para
que el “lobo” no consiga cogerlos y comérselos.