Lo primero
que hacíamos era buscar cinco piedras, de un tamaño
aproximado al de una avellana grande, o quizá algo
más... Y después teníamos que encontrar
una superficie adecuada como, por ejemplo, los asientos
de piedra que había a la puerta de muchas de las
casas o incluso los propios escalones de entrada, y así
cada una con sus cinco piedrinas en la mano, nos disponíamos
a comenzar...
Lo que yo recuerdo es que tirábamos, por turno, las
piedras sobre la mencionada superficie y, cogiendo en la
mano una de ellas, la lanzábamos hacia arriba y,
en la fracción de segundo en que la piedra permanecía
en el aire, teníamos que recoger otra de las de abajo
y darnos tiempo, para 'atrapar' la primera.
En la primera tirada, se recogía una por una, posábamos
una y continuábamos con la siguiente... pero en el
resto de las tiradas se recogían las que se podía.
Era dificilísimo y se perdía turno constantemente
cuando se nos caian, pero en alguna ocasión conseguíamos
más de una cada vez
Ganaba
quien más 'piedriquinas' consiguiera atrapar, en
un número determinado de juegos.