Este juego fue muy popular en nuestro pueblo, hasta el punto
de suplantar casi totalmente al “esconderite”
o “la maya” como también se llama allí.
Para jugar se formaban dos bandos y se echaba a suertes
quién ponía y quién iba a esconderse.
El bando que pone se quedaba en “la boca de la carretera”,
que era el lugar donde tradicionalmente se reunía
la chavalería y donde comenzaban casi todos los juegos,
mientras que el otro se iba a esconder. Una vez que se consideraban
ocultos gritaban “¡Tres marinos en el mar!,
a lo que los rivales contestaban “¡Otros tres
en busca van!” Y van en su busca; el grupo que localiza
al otro regresa rápidamente a “la boca de la
carretera” para “pisar” al contrario,
mientras que los que se esconden intentan, a su vez, burlar
a los otros para pisarlos.
Como en casi todos los juegos, los que pierden ponen.